Cuando uno es mejor que dos, el valor de un business partner

Cuando se comienza un proyecto puede que nos apasione la autonomía de tnegociar-01rabajar solos y la rapidez con la que se pueden tomar decisiones sin tener que consultar a nadie, pero al mismo tiempo, la cantidad de trabajo que se genera es increíble y siempre es mejor compartir el sudor y las lágrimas con alguien. Ahí es donde entra en juego un socio de negocio, business partner.

Compartir la carga de trabajo y todo  lo que conlleva siempre reporta beneficios. Es bueno compartir un negocio con alguien que tiene las mismas inquietudes y comparte un mundo estratégico similar, aportando diferentes habilidades y experiencias, cuyo resultado es ser complementarios.

Cuando se inicia la relación con un socio de negocio, todo se descompone: negocio, vida personal, familiar, y no se pueden colocar paredes entre la oficina y el hogar. Se discuten y comparten ideas, se asignan roles según la experiencia de uno y otro y experimentamos la descomposición en nuestras vidas, entre el negocio, la vida personal y la familiar y esto es bueno porque lo más normal es que nos pasen cosas que el otro ya ha experimentado y, por lo tanto, se pueden sacar conclusiones positivas de unas y otras. La comunicación es especialmente importante cuando se trata de lidiar con algún conflicto. Se necesita una atención seria. Las cosas más pequeñas pueden generar un malentendido si no se manejan y se abordan.

Un aspecto importante de trabajar con un business partner de manera productiva consiste en averiguar cómo dividir roles. Esto significa que en diferentes etapas de cada proyecto, nuestros roles y responsabilidades pueden cambiar. Es una forma dinámica de trabajar, se expone lo que hay que hacer y cada uno toma un conjunto de tareas diferente. Nos reagrupamos para la siguiente etapa y decidimos quién está tomando qué elemento. De esta forma, nadie se quema, o se queda atascado haciendo algo que no le gusta, porque todos compartimos la responsabilidad.

Claramente, tener un socio de negocio puede marcar una gran diferencia para el crecimiento y la productividad de su empresa, pero no sólo tiene que identificar a la persona adecuada, sino trabajar duro para mantener la relación. El hilo conductor es la capacidad de escuchar. La idea de asociarse es que reconoces que eres más fuerte que solo. Así que si no nos escuchamos claramente, no tiene sentido tener un socio de negocio. También es un proceso y requiere una atención constante, como la jardinería: las malas hierbas crecerán, pero no lo harán si se cortan regularmente.

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