8 formas de mejorar el rendimiento en el trabajo

Los emprendedores y la mayoría de los profesionales desearían que el día tuviese más horas para hacer su trabajo. En estos días, con la nueva tecnología, teléfonos inteligentes y redes sociales, muchos están convencidos de que la multitarea es la respuesta. Sin embargo, es cada vez más evidente que saltar de tarea en tarea cada vez que entra un email, mensaje de texto, o una llamada de teléfono, en realidad reduce la productividad general.

En un nuevo libro interesante, “Un segundo por delante”, del autor conocido en entrenamiento de la mente, Rasmus Hougaard, se mencionan algunas reglas básicas que pueden realmente ayudar a gestionar la atención y la conciencia en todas las actividades de trabajo. La práctica de estas reglas asegurará una mayor productividad, menos estrés, más satisfacción en el trabajo, y una sensación general mejorada de bienestar.

Las dos reglas principales, que el autor llama atención plena, incluyen un enfoque singular por lo menos durante un par de minutos en su tarea actual, y limitar las distracciones de forma muy estricta durante este período. No hay que intentar hacer dos tareas cognitivas importantes al mismo tiempo, el cambio en milisegundos o la atención se fragmentarán y ambos sufrirán.

15-011-19

Hougaard destaca ocho estrategias o hábitos mentales que todo emprendedor necesita cultivar, para mantener su mente más clara y más tranquila, y aumentar su productividad general. Hay grandes empresas que ya están entrenando a sus equipos en estas estrategias mentales.

  1. Estar mentalmente presente y comprometido en la tarea que se está realizando. La presencia es básica para el enfoque y la atención. Significa poner siempre total atención a las personas, objetos e ideas que nos rodean. Practicar tomando una decisión consciente para estar más presente de forma intencionada con un miembro del equipo, con un cliente, en una reunión, o en casa.
  2. Entregar respuestas racionales en lugar de reacciones impulsivas. Esto requiere paciencia, o la capacidad de soportar algunas molestias y mantener la calma frente a situaciones difíciles. La paciencia está más relacionada con las grandes metas, en lugar de soluciones rápidas temporales. Practicar el pararse y respirar hondo para calmarse, antes de reaccionar.
  3. Dar siempre una opinión honesta y constructiva. Mostrar bondad. Ser con los demás como nos gustaría que fueran con nosotros. Practicar incorporando la bondad en cada interacción con la gente, mostrando atención, respeto, comprensión y aceptación. La productividad de todos mejorará y nos sentiremos más felices.
  4. Enfocar cada situación con la mente de un principiante. Sin la mente de un principiante, lo que se ve y se ha hecho en el pasado, llamado percepción habitual, puede ser problemático. Esto significa que en realidad no se ve la realidad actual. Practicar rechazando abiertamente cualquier percepción habitual, y retarse a uno mismo a ser más curioso en sus actividades del día a día.
  5. Abstenerse de luchar contra problemas que no se pueden resolver. La aceptación es comprender que todos los problemas no pueden ser resueltos, y la frustración o la ira no resolverán el problema. Simplemente, le hará menos eficaz y menos feliz. Seguir adelante, sin tener una batalla interna, cuando se han agotado todos los esfuerzos razonables.
  6. Equilibrar el foco entre la gratificación instantánea y el trabajo incómodo. Identificar de forma consciente las tareas fáciles, tales como el correo electrónico y mensajes de texto, frente a las tareas más duras, tal vez quejas de clientes o enfrentamiento con colegas. La práctica del conocimiento del equilibrio llevará a un cambio en el nivel de distracción rápida y lo evitará a largo plazo.
  7. Buscar proactivamente momentos de alegría durante todo el día. La mayoría de nosotros estamos “always on”, siempre conectados, y siempre corriendo, todo el día. La clave para cultivar la alegría es anticiparse al menos a algunas de las actividades que le divierten diariamente. Muchas personas encuentran alegría en sólo sentarse inmóvil durante unos minutos y contemplar tranquilamente. Otros encuentran una ocasión para sonreír todos los días.
  8. Dejar de lado conscientemente los pensamientos duros y distracciones. Dejar ir es una estrategia mental simple pero potente para despejar su mente y volver a centrarse en la tarea en cuestión. Dejar de lado un problema metido en la cabeza, o distracciones frecuentes, tales como un nuevo mensaje de correo electrónico o de texto. Practicar relajándose regularmente y respirando para reorientar los pensamientos.

Todos nos enfrentamos a la misma sobrecarga de información y aumento de la presión que nos hacen cambiar y entrar en distracción de forma rápida. Si se adquieren estas 8 iniciativas de forma habitual, la capacidad de concentración se llegará a conseguir y la productividad en el trabajo aumentará.

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